En la historia de la humanidad han existido múltiples culturas, cada una con su visión del mundo, su religión, su organización social y su forma de comprender el destino.
La modernidad ha difundido la idea de que la historia es progreso continuo. Se nos ha enseñado a pensar el tiempo como una línea ascendente, una acumulación indefinida de avances técnicos y sociales.